Llega el buen tiempo, te pones el bikini y ¡ahí está! La dichosa celulitis. Pero no pienses que todas son iguales, hay diferentes tipos de celulitis y diversos tratamientos para combatirla.

Si es tu caso, no te sientas sola, la gran mayoría de las mujeres la tienen, especialmente en muslos y glúteos, aunque también puede aparecer en el abdomen o los brazos.

Los diferentes tipos de celulitis

La primera diferencia que hay que destacar cuando se habla de celulitis es entre la estética y la infecciosa.

De la que te hablamos a continuación es la estética, esa que forma rugosidades en la piel y que todas las mujeres tratan de disimular a toda costa.

A diferencia de la infecciosa, esta no representa ningún problema para la salud.

Para que no te asustes, te explicamos brevemente la diferencia entre una y otra, así es más sencillo entender que el hecho de tenerla no quiere decir que se sufra una enfermedad o que la vayas a tener en el futuro.

La celulitis infecciosa se produce por un ataque, generalmente de origen bacteriano, que infecta los tejidos conectivos que hay bajo la piel.

Como te decíamos, esta no tiene relación con la estética que se produce por acumulación de grasa en las diferentes capas de la piel.

Se caracteriza por quemazón, enrojecimiento de la epidermis, fiebre, escalofríos, inflamación de los ganglios, hinchazón, pérdida de sensibilidad o erupciones, entre otros.

La celulitis estética es muy diferente a la infecciosa. Afecta a casi todas las mujeres, en mayor o menor medida, y apenas aparece en los hombres.

Esto se debe a que tiene una relación directa con la constitución y las hormonas femeninas.

Esta a su vez se distingue en cuatro tipos diferentes:

1. Celulitis dura

La dura o fibrosa es común en las piernas y los glúteos y, como indica su nombre, es consistente al tacto.

Es característica porque, además de producir irregularidades y hoyuelos en la piel, resulta incómoda para quien la sufre.

Se percibe al sentarse, en la parte trasera de los muslos y en las nalgas, resultando molesto por la dureza de los nódulos o bultos que presionan los músculos.

Se produce por una acumulación de grasa en los niveles profundos de la piel. Esta se queda retenida en unos nódulos formados por la aparición de paredes de tejido conectivo fibroso hipertrofiado.

La dureza de estas paredes impiden que esa grasa fluya y termina por encapsularse.

A medida que los niveles de grasa aumentan y se hacen evidentes en las capas superficiales de la piel, más se perciben los hoyuelos e irregularidades.

Al adoptar ciertas posturas se hace más evidente, pudiendo pasar totalmente inadvertida en otras.

Es común que aparezca en la adolescencia y en chicas jóvenes, donde los cambios hormonales femeninos producen más cantidad de grasa y la consistencia de la piel es mayor.

Esto quiere decir que se puede dar en personas que son delgadas o no por igual.

Por supuesto, si se ingieren más grasas se producirán más bultos, por lo que la alimentación juega un papel importante.

Una vez que se han formado no basta con perder peso para que se vaya, hay que tomar otras medidas.

celulitis dura

2. Celulitis blanda

La celulitis blanda es más común en mujeres que pasan de los 30 años. En estos casos, la grasa se acumula de manera irregular en diferentes zonas.

Esta genera un aumento en el volumen y la sensación de flacidez. Al distribuirse por las áreas más propensas a su acumulación, como muslos, glúteos, espalda o brazos, da una sensación de rugosidad generalizada.

Al ser blanda, no se percibe al tacto, aunque al apretar una zona se evidencia mucho más.

Está relacionada con la calidad de la piel que, a medida que pierde firmeza, se deja ver con mayor claridad.

Por eso se relaciona con la edad, cuando la piel va perdiendo firmeza.

Si no se controla, el aumento de grasa continuará y el cuerpo irá perdiendo su figura. Es importante mantener la epidermis firme y llevar una vida sana.

A medida que la piel vaya perdiendo su firmeza, más evidente será el deterioro.

3. Celulitis edematosa

Este tipo es el más complicado de los tres. Está relacionada directamente con los problemas circulatorios y el drenaje de la piel.

La mala circulación impide el buen funcionamiento de las células encargadas de activar los mecanismos de limpieza del organismo. Esto produce la acumulación de líquidos, deshechos y grasa.

Al igual que ocurre con la blanda, la acumulación irregular de líquidos, grasa y otras sustancias, provocan una alteración en el tejido subcutáneo.

Esto, unido a una piel de mala calidad por los problemas de circulación, dan como resultado el aspecto generalizado de rugosidad en piernas, glúteos, brazos…

Además, suelen ir acompañadas de rojez, varices y arañas vasculares, que hacen a aún más evidente el problema.

4. Celulitis mixta

Tener un tipo de celulitis localizado en una parte del cuerpo no quiere decir que no se pueda tener otro al mismo tiempo.

Por ejemplo, es posible tenerla del tipo duro en las piernas y glúteos y blanda en el abdomen. Cuando esto ocurre se le califica como mixta.

¿Cómo tratar la celulitis?

como eliminar celulitis

Es cierto que las explicaciones dadas hasta ahora parecen dejar pocas esperanzas a ningún tipo de tratamiento, pero no es así.

En primer lugar, su aparición se puede tratar y revertir en muchos casos. Ante los primeros síntomas, se pueden tomar algunas medidas.

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Si notas que está apareciendo en tus piernas, glúteos o cualquier otra zona, has de analizar el porqué de su presencia.

Puedes hacerte preguntas como; ¿estoy llevando una dieta equilibrada? ¿llevo una vida sedentaria? ¿hay antecedentes en mi familia? ¿noto hormigueos, cansancio o me están apareciendo varices y arañas vasculares? Las respuestas te ayudarán a comprender cómo frenar su aparición.

Una vez que has detectado el por qué está apareciendo la piel de naranja, es importante cambiar los hábitos.

Independientemente de qué tipo de celulitis sea, lo cierto es en todos los casos hay una acumulación de grasa.

Por eso, lo primero que se debe hacer es controlar la ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas. Por supuesto, el organismo necesita una cierta cantidad de grasas saludables, pero una dieta equilibrada evitará el exceso.

Otra manera de reducirla es hacer deporte. El ejercicio moderado mejora la circulación y por tanto la regeneración celular.

Aquí tienes algunos de los mejores ejercicios para eliminar la piel de naranja.

Cuando tiene actividad constante, el cuerpo quema grasa y se reduce su aparición. Además, las células se oxigenan y el organismo drena mejor los líquidos.

Los masajes son otro medio para reducirla. Cuando se realizan con frecuencia, se van rompiendo las células grasas y se favorece su absorción.

Aparte de las manos, puedes utilizar algunos tipos de masajeadores específicos para la piel de naranja que mejoran la circulación y ayudan a drenar líquidos.

Aquí tienes las mejores opciones del momento.

También puedes probar la terapia con ventosas, también llamada cupping.

El cuidado y la nutrición de la piel también son fundamentales. Existen aceites y cremas específicas que penetran en la dermis y ayudan a combatirla desde dentro.

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Estas tienen agentes que penetran en la piel y disuelven los cúmulos de grasa. Además, favorecen la regeneración cutánea, para que luzca más tersa.

En los casos en los que estos remedios no son suficiente, se puede recurrir a la medicina estética.

Existen tratamientos agresivos que rompen la grasa y la disuelven, para luego extraerla con una jeringuilla o una máquina de absorción. Otros directamente la hacen líquida para que el organismo se encargue de eliminarla.

Y por último están los remedios caseros que llevan utilizándose durante generaciones. Uno de los más populares es el vinagre de manzana. Aquí te contamos todos sus beneficios.

Sea cual sea la opción elegida, una vez que han obtenido los resultados deseados, es necesario mantenerlos cuidando la alimentación, bebiendo suficiente líquido y haciendo ejercicio con moderación.

Ahora ya conoces los diferentes tipos de celulitis que hay, y cómo eliminar cada uno, ¡así que ponte manos a la obra!