Si seguir una rutina de cuidado de la piel es importante a la hora de hidratarla, nutrirla, regenerarla y protegerla, la inclusión de un sérum facial es otra opción que no deberíamos menospreciar nunca. Si tienes dudas, esto es todo lo que debes saber del sérum facial.

Es necesario admitirlo: no siempre es sencillo orientarse entre la gran variedad de productos para el cuidado de la piel que podemos comprar en tiendas. Y, entre ellos, podemos mencionar uno que en los últimos años ha empezado a gozar de cierta popularidad: el sérum facial.

Consiste, como veremos detalladamente en el apartado dedicado a ello, de un fluido muy ligero pero ultraconcentrado en distintos ingredientes activos, que puede ofrecer una respuesta en función de las distintas necesidades que tenga la piel.

¿Qué es el sérum facial? ¿En qué consiste?

En cosmética, un sérum facial consiste en un producto concebido para proporcionar a la piel cuidados intensivos, el cual contiene muchísimos más principios activos que una crema hidratante o antienvejecimiento.

De hecho, suele contener un concentrado de ingredientes y principios activos de origen vegetal, minerales, vitaminas y de alta tecnología, que contiene un mayor porcentaje de las denominadas como moléculas “activas”, en comparación con una crema.

Gracias a su composición concentrada, el sérum permite aumentar la luminosidad de la piel, luchar contra el envejecimiento cutáneo, las imperfecciones, el enrojecimiento, la deshidratación severa… y mucho más.

No en vano, podemos encontrarnos en las tiendas con una amplia variedad de sueros faciales, cuya elección dependerá básicamente de las necesidades específicas que tenga nuestra piel en todo momento. Y, en resumidas cuentas, de lo que deseemos cubrir o conseguir con él.

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¿Cómo es un sérum facial? ¿Cómo es su textura?

A diferencia de la crema, más untuosa y rica, y el tónico facial, que se caracteriza por ser un producto fundamentalmente a base de agua, el sérum facial suele tener distintas consistencias, lo que dependerá, básicamente, de los ingredientes que se han usado en su elaboración.

Lo más común es que tenga una consistencia líquida, ligera o liviana, sobre todo por su alto contenido en agua, aunque también puede ser algo viscoso o grasoso, por su contenido en aceite.

No obstante,  en la mayoría de las ocasiones es ligero, no graso y fundente, el cual se trabaja con la finalidad de potenciar la penetración de los distintos principios activos que contiene su fórmula, los cuales atravesarán las distintas capas de la piel y llegarán al corazón de las células, resolviendo con ello todos los problemas de belleza.

Básicamente, es una opción ligera, cuya textura facilita tanto su aplicación sobre la piel, como su absorción. De esta manera, podemos seguir con la rutina rápidamente sin esperar mucho tiempo, algo indispensable por la mañana, cuando vamos a salir a la calle.

¿Qué beneficios ofrece el sérum facial?

Impulsa la eficacia de los productos de la rutina de cuidado de la piel

Antes incluso de tener una función de cuidado específico, el sérum es, sobre todo, responsable de preparar la piel para el resto de productos que forman parte del régimen de belleza, lo que incluye principalmente la crema de día o de noche.

Su textura fina le confiere además una rápida penetración en la epidermis. De esta manera, puede trabajar en profundidad a la vez que mima, cuida y protege la barrera cutánea, proporcionando una hidratación inicial a la piel.

Así, mientras que el tónico facial actúa reforzando las cualidades del limpiador, ya que es capaz de retirar y eliminar los restos de impurezas y del propio limpiador que se han quedado impregnadas en la dermis, el sérum hace que la piel se vuelva mucho más receptiva para el resto de la rutina.

Por este motivo, múltiples cualidades lo convierten en un producto imprescindible, repleto de beneficios para usar y aplicar diariamente, al igual que la crema de día. En resumidas cuentas, una forma de acumular capas de productos en función de las necesidades de la piel.

Repleto de ingredientes y principios activos

Como habrás entendido, los sérums cuentan con una mayor concentración de ingredientes y principios activos que una crema; esto permite que sea una opción tremendamente eficaz en cuidados básicos.

Aunque es verdad que podemos encontrarnos con una amplia variedad de principios activos entre sus ingredientes, existen algunos que son particularmente comunes o típicos, como es el caso del ácido hialurónico, altamente hidratante, capaz de atraer las moléculas de agua para hidratar las distintas capas cutáneas.

La vitamina C y la vitamina E también son otros dos ingredientes comunes. Ambos son conocidos por sus cualidades antioxidantes, de manera que ayudan a evitar el estrés oxidativo, al mantener reducido el efecto de los radicales libres.

Y esto es muy importante, ya que los radicales libres se asocian habitualmente a la aparición de algunos de los signos del envejecimiento, en especial los que aparecen de manera prematura.

Sea como fuere, todos estos elementos vienen a potenciar la piel, mimándola al máximo, ya que pueden penetrar en el corazón de las células. Además, cuando el sérum es aplicado por la mañana y por la noche, sus cualidades se intensifican, ya que aprovechamos al máximo de todos sus beneficios.

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Ayuda a cubrir necesidades específicas de la piel

Hidratante, antioxidante, calmante, antiarrugas, calmante, suavizante… Lejos de quedar relegado a un papel secundario, no hay duda que el sérum puede proporcionar importantes propiedades a la epidermis.

Y, lo que es aún mejor, cualquier tipo de piel puede aprovecharse de todas sus cualidades, dado que las pieles jóvenes o maduras, sensibles, mixtas, grasas o con tendencia al acné… Siempre encontrarás un sérum dedicado a cada una de estas necesidades.

Eso sí, para ser usado como tratamiento intensivo para ayudar a tratar un problema específico, o diariamente debajo de la crema hidratante, el sérum facial se convertirá en el mejor aliado a la hora de lucir una piel mucho más tersa, radiante y brillante.

Beneficios del sérum facial

¿A qué edad empezar a usar el sérum?

Como señalan los dermatólogos, el mejor tratamiento para las arrugas es prevenirlas. Y esto significa, básicamente, que debemos hacer todo lo posible para evitar que aparezcan. Aunque es cierto que el paso del tiempo es inevitable, al menos sí podemos conseguir que no se formen de manera tan prematura.

Si tenemos en cuenta que el colágeno, la elastina y el ácido hialurónico empiezan a disminuir poco a poco a partir de los 25 años, esta puede ser la edad ideal no solo para empezar una rutina de cuidado de la piel específica, sino para empezar a usar un suero facial.

De hecho, aunque no sea tan visible a simple vista, es a partir de los 20 años cuando los tejidos de la piel empiezan a relajarse. Por lo que mimar la piel aplicando un sérum en todas las zonas propensas al envejecimiento (cara, cuello y escote), se convertirá en el mejor remedio preventivo.

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¿Cómo escoger mi sérum facial?

Básicamente es aconsejable tener en cuenta qué necesidades específicas tiene tu piel. Por ejemplo, es posible que tu piel esté seca o deshidratada, y que, por tanto, precises un sérum con cualidades hidratantes.

O que, por ejemplo, tenga cierta tendencia al acné o sea muy grasa. En este caso lo mejor es escoger un sérum astringente, que ayude a controlar el exceso de grasa, a la vez que la hidrata.

Por otro lado, también es interesante tener presente qué deseamos conseguir con la aplicación de un sérum. ¿Necesitamos hidratación? ¿Un aporte de luminosidad porque nuestra dermis se encuentra fatigada? ¿Queremos reducir manchas solares y arrugas?

Una vez tengamos en cuenta nuestros objetivos o necesidades, debemos saber que existen dos tipos de formulaciones de sérum. En primer lugar, las soluciones acuosas, que proporcionan una buena dosis de hidratación.

En segundo lugar, las fórmulas más espesas, al contener una mayor cantidad de lípidos o aceites, que son usados con la finalidad de rellenar los huecos de las pieles maduras, proporcionando además una sustancia grasa que las complementa.

Tipos de sérums faciales

Aunque los hemos mencionado anteriormente de forma muy breve, es cierto que existen una amplia variedad de sérums faciales. A continuación te comento cuáles son:

  • Sérums hidratantes: Suelen estar formulados con ácido hialurónico, glicerina y otros ingredientes hidratantes o humectantes.
  • Sérums antioxidantes: Repletos de ingredientes con cualidades para neutralizar la acción de los radicales libres, suelen contener vitamina C, vitamina E y otros componentes antioxidantes.
  • Sérums antiedad: Son formulaciones únicas para combatir los signos de la edad. Además de ácido hialurónico, pueden contener ingredientes tensores (como cobiolift), colágeno, ácido glicólico…
  • Sérums antigrasas: Suelen ser sueros astringentes, con ingredientes únicos para contrarrestar el exceso de sebo en pieles grasas.

¿Te ha gustado mi guía sobre todo lo que debes saber del sérum facial? Si es así, lo olvides lo primordial: escoge siempre aquella opción que más te interese en función del tipo de piel que tengas (o las necesidades que desees cubrir).