Ya sabemos que limpiar la piel de nuestro rostro es un paso fundamental dentro de cualquier rutina. Pero, ¿cuál es la mejor rutina de limpieza facial para tener una piel radiante? No te pierdas los siguientes consejos.

Productos que no son adecuados para nuestro tipo de piel, pasos realizados incorrectamente o mal aplicados… La limpieza facial es un elemento esencial de una buena rutina de belleza. Pero, lamentablemente, suele descuidarse con demasiada frecuencia.

Tanto por la mañana como por la noche, es importantísimo limpiar a fondo la piel con la finalidad de eliminar el maquillaje, las impurezas (polvo y otras partículas finas), y el exceso de sebo que se ha ido acumulando en la superficie de la piel tanto durante el sueño como a lo largo del día.

Se trata, posiblemente (y tal y como coinciden en señalar los expertos), en uno de los gestos de belleza más importantes, dado que sabemos que una piel mal limpiada tiende a ser más propensa a la aparición de imperfecciones y al envejecimiento prematuro.

Pero no solo eso. Una rutina de limpieza facial incorrecta o incompletamente aplicada puede tener como resultado una pérdida de tiempo y de productos, ya que al no preparar la piel debidamente para el resto del régimen de belleza, de poco servirá aplicarnos unos buenos productos luego.

Esto se debe principalmente a que una limpieza facial adecuada ayuda a eliminar el exceso de sebo, impurezas y suciedad que se ha podido introducir en el interior de los poros, lo que aumenta el riesgo de formación de brotes de acné y otras imperfecciones.

De esta forma, al aplicar un producto limpiador de calidad, y hacerlo correctamente, conseguimos preparar la piel para el resto de la rutina, de forma que el resto de productos que apliquemos después del limpiador conseguirán penetrar más profunda y rápidamente en la epidermis.

De ahí que sea sumamente importante limpiar la piel muy bien, utilizando para ello productos adaptados y específicos en función del tipo de piel que tengamos. Y, lo que es aún más importante, hacerlo correctamente.

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Paso 1: Empezando por quitar el maquillaje

Empezamos por el principio. Incluso en aquellos momentos en los que solo sigas este paso en tu guía de belleza, no sé si sabes que nos encontramos ante uno de los pasos imprescindibles, que deberías realizar siempre que te maquilles.

Esto se debe a que, si te olvidas de quitarte el maquillaje antes de irte a la cama, puedes correr el riesgo de dañarte realmente la tez, apareciendo al día siguiente una serie de efectos secundarios muy poco agradables.

De hecho, la textura de muchos cosméticos y productos de maquillaje suelen obstruir los poros, lo que genera una piel congestionada debido principalmente a que la piel no puede oxigenarse correctamente.

Nuevamente, es imprescindible elegir el desmaquillador adecuado, encontrando aquel que mejor se adapte a tu tipo de piel (sí, es casi tan importante como elegir tu crema de día). El agua micelar, por ejemplo, tiene la ventaja de servir como desmaquillador y limpiador facial.

Y, en el caso del agua micelar de Nezeni Cosmetics, además, también actúa como tónico e hidratante. Dicho de otra forma, no solo desmaquilla y limpia, sino que tonifica la piel, por lo que podemos saltarnos este paso de la rutina (y ahorrarnos dinero).

Eso sí, recuerda que los aceites vegetales también son útiles, ya que tienen la capacidad de disolver los cosméticos y otros productos de maquillaje, ayudando incluso en caso de haberte aplicado un producto resistente al agua.

El aceite de coco (no apto para pieles grasas o con tendencia al acné) o el aceite de almendras dulces son opciones bastante interesantes. Y basta con aplicarlo sobre la piel del rostro después de calentarlo previamente en las yemas de los dedos.

También puedes optar por los aceites desmaquillantes, tan de moda últimamente, que también eliminan el maquillaje resistente al agua y tienen la ventaja añadida de que se adaptan fácilmente a todo tipo de pieles (siempre y cuando, eso sí, se aclaren perfectamente).

No obstante, antes de continuar con el siguiente paso (que es, dicho sea de paso, igual de importante), debes asegurarte siempre de que la piel se encuentre completamente libre de cualquier resto de maquillaje.

En el caso de los ojos…

Independientemente de que hayas usado maquillaje a prueba de agua, extensiones de pestañas o lápiz, no debes desmaquillarte mal los ojos, ya que el riesgo de irritación, inflamación e infección aumenta con el paso de las horas.

Para hacerlo de forma correcta, es aconsejable empapar una bolita o disco de algodón en la solución desmaquillante y dejarlo sobre el ojo durante unos pocos segundos, para luego retirarlo presionando con suavidad, sin frotar.

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Paso 2: Limpieza facial

Como te hemos comentado al final del apartado anterior, es de vital importancia asegurarse que no queda ningún resto de cosmético o producto de maquillaje en el rostro, ya que podría arruinar el resto de pasos que forman parte de la rutina.

Por lo que continuamos con el segundo paso, en el que nos limpiamos la piel del rostro profundamente. Incluso aunque te limpies la cara y no sigas un régimen de belleza específico, es importante saber que nunca será suficiente, sobre todo cuando únicamente lo haces una vez al día.

Limpiar el rostro dos es la mejor forma de purificar y limpiar la piel realmente. Y esto implica, básicamente, eliminar el exceso de maquillaje (primer paso), y limpiar el rostro en general y los poros (segundo paso).

Para ello, empapa muy bien una bolita de algodón en agua micelar y pásalo con suavidad por el rostro. Notarás una agradable sensación de frescor, además de notar cómo la piel se queda perfectamente limpia y reluciente.

La pregunta es, ¿sería necesario aclarar o enjuagar el agua micelar realmente? Se trata de un producto capaz de captar las impurezas con sus micelas (unas pequeñas moléculas de aceite), y eliminarlas de la piel.

Aunque en la mayoría de las ocasiones no es necesario aclarar el agua micelar, todo dependerá del producto en cuestión, y de su composición. Debemos recordar que el agua micelar se elabora con tensioactivos, los mismos que encontramos en los geles limpiadores.

A menos que el agua micelar también contenga ingredientes hidratantes y tonificantes, es preferible enjuagar siempre.

Rutina para limpiar la piel

Paso 3: Tónico

En caso de que no uses el agua micelar de Nezeni Cosmetics (que, debemos recordar, también ofrece cualidades tonificantes), y ninguna otra agua micelar que también cumpla con esta función, es conveniente continuar con la aplicación de un buen tónico facial.

¿Sabes por qué? Principalmente porque la loción tonificante es capaz de ayudar a eliminar los últimos restos de maquillaje y de impurezas, de forma que refuerza los beneficios limpiadores del resto de pasos.

Además, ayuda a preparar la piel para volverse más receptiva al resto de productos que forman parte de la rutina, lo que incluye la aplicación posteriormente del sérum facial, la crema antiedad, el contorno de ojos y, finalmente, la hidratante.

Su aplicación es igual de simple. Basta con aplicarlo sobre la yema de los dedos y ponerlo seguidamente sobre el rostro, dejando que se absorba por completo. Recuerda que es importante aplicar cada producto con suaves masajes circulares, porque esto activa la circulación y garantiza una mejor absorción.

También puedes aplicarlo directamente sobre el rostro, aunque esto dependerá del envase en el que venga el producto. Por ejemplo, si se trata de un envase con formato de spray, sí es posible pulverizarlo sobre el rostro, y luego aplicar con un masaje suave.

Finalmente, es conveniente continuar con el resto de la rutina. Y esto implica seguir con el sérum facial, que es una opción única para aporte a la piel una increíble cantidad de ingredientes activos, presentes en altas concentraciones, pero con solo unas gotas de producto.

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¿Cuáles son los mejores productos?

En caso de duda, a continuación te hacemos un breve resumen en el que te descubriremos los mejores productos para limpiarte la piel del rostro en función de tu tipo de piel. Toma nota:

  • Piel normal: Agua micelar, agua limpia y / o una loción tónica.
  • Piel grasa y / o con tendencia al acné: Gel limpiador. El agua micelar es también muy útil.
  • Piel mixta: Espuma limpiadora.
  • Piel seca y muy seca: Cremas limpiadoras espumantes. El agua micelar es ideal.

Como vemos, después de descubrir cómo debe ser la mejor rutina de limpieza facial para tener una piel radiante, ¿has descubierto ya tu producto de limpieza favorito?