Aunque la limpieza facial es un paso sencillo e imprescindible dentro de cualquier rutina de la piel, la conocida como doble limpieza facial puede ser aún más completa y eficaz. Descubre: La doble limpieza facial para cuidar tu piel, conociendo en qué consiste y cómo practicarla.

Ya sabemos que la limpieza facial es uno de los pasos imprescindibles de cualquier rutina para cuidar la piel. Por ese motivo, lo encontramos como paso esencial en primer lugar, por delante de cualquier otro.

Esto se debe a que, a lo largo de todo el día, nuestra piel sufre las agresiones constantes de la contaminación ambiental, la sobreproducción de radicales libres a consecuencia de la exposición solar, la acumulación de impurezas, sebo y suciedad.

Todo ello puede originar la formación de una incómoda y molesta capa de células muertas que, a la larga, influye negativamente en su salud, dado que la epidermis no es capaz de oxigenarse bien.

Debido a ello, con el tiempo, se empiezan a formar áreas resecas, planas y deshidratadas. En resumidas cuentas, la piel se muestra más seca y áspera, sin tono, luminosidad y muy cansada.

Aún cuando el paso de la limpieza facial es un paso esencial muy sencillo de practicar, siempre que desees ir un poco más allá podemos mencionar la conocida como doble limpieza facial. ¿Qué es y en qué consiste? ¿Cómo podrías practicarla, y qué beneficios ofrece?

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¿En qué consiste la doble limpieza facial?

Seguramente lo habrás escuchado en muchísimas ocasiones: limpiar tu rostro, tanto por la mañana como por la noche, es fundamental a la hora de eliminar todas las impurezas que la piel haya podido acumular a lo largo de todo el día.

Y es que, al permanecer demasiado tiempo bajo esa capa de maquillaje y polvo, la piel tiende a correr el riesgo de no oxigenarse bien, literalmente “asfixiarse” y, además, es común que aparezcan incómodos puntos negros.

De ahí que la limpieza sea una forma sencilla y rápida de dejar respirar la piel y ayudarla, además, a regenerarse gracias a los diferentes tratamientos faciales que aplicamos. Aún cuando no hay escasez de métodos para limpiar el rostro, la doble limpieza se convierte en uno de los más efectivos.

Como en muchos otros tratamientos y técnica de belleza, la doble limpieza viene directamente de Asia. Se convierte en el primer paso de lo que se conoce como estratificación, que se trata de una rutina consistente en superponer distintas capas de tratamiento en el rostro para conseguir una reparación mucho más profunda.

Rápidamente adoptada por las mujeres tanto japonesas como coreanas, la doble limpieza facial incluye un paso de desmaquillado y un paso de limpieza, proporcionando una limpieza tan completa como única.

En resumidas cuentas, es una opción que ayuda a preparar mejor la piel para el resto de productos que forman parte de la rutina, lo que incluye lociones, sérums o cremas hidratantes y de tratamiento específico.

No solo eso, también refina la textura de la piel facilitando la aplicación de la base, y promoviendo la fijación de todo el maquillaje cuando se aplica por la mañana.

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Primer paso: eliminando el maquillaje y las impurezas

El primer paso es el del desmaquillado. Como de buen seguro sabrás, el maquillaje, el sebo y determinadas impurezas (en especial las partículas contaminantes), tienden a ser de naturaleza aceitosa, por lo que ¡nada mejor que otra sustancia aceitosa para eliminarlas!

De hecho, este es el primer paso de la doble limpieza facial. Más que la leche o el agua micelar, es el aceite limpiador el que parece convertirse en un excelente aliado durante este paso.

Esto se debe a que sus distintas propiedades permiten respetar la película hidrolipídica cutánea naturalmente presente, sin decapar, y sin agredir la epidermis.

Es más, contrariamente a la creencia popular, un aceite es, por tanto, tremendamente adecuado para pieles grasas, dado que únicamente elimina el exceso de sebo que se ha ido acumulando a lo largo de las horas, donde otro tipo de tratamiento sí tendería a eliminarlo todo, alterando, por tanto, la barrera cutánea.

Pero aunque los aceites parezcan mágicos, es de vital importancia prestar atención a los activos e ingredientes que encontramos en su composición. Por lo general, es preferible los aceites vegetales a los minerales, derivados de productos petroquímicos, que pueden ser dañinos para la piel o incluso para la salud.

Destacan especialmente aceites vegetales como el aceite de coco, el aceite de almendras dulces, el aceite de jojoba o el aceite de argán, que además de proporcionar interesantes cualidades limpiadoras, también son nutritivos.

Doble limpieza del cutis

Y es que, de todos modos, para limpiar nuestro rostro con suavidad, siempre es preferible escoger productos a base de ingredientes naturales.

Pero, ¿cómo aplicarlo? Una vez hemos procedido a calentar el aceite limpiador entre los dedos, debemos aplicarlo directamente sobre el rostro.

Al ser capaz de eliminar la mayoría de las impurezas y todo el maquillaje, debes masajear la piel con movimientos circulares, lo que ayudará de forma muy positiva no solo a la hora de mejorar la circulación, sino a relajarte, tensando los músculos faciales.

El aceite vegetal es un limpiador suave pero potente, que elimina el maquillaje, limpia y purifica. Y lo que es aún mejor: es perfecto para pieles reactivas y sensibles.

Paso dos: limpiar y reparar

Llegamos ahora al segundo paso de la doble limpieza facial. Una vez has enjuagado el aceite limpiador con agua tibia, el limpiador facial se convierte en el segundo paso a seguir (o aplicar).

El limpiador facial debe aplicarse sobre la piel aún húmeda, ya que ayudará de forma muy positiva a la hora de eliminar las últimas impurezas cutáneas y las células muertas que, a fin de cuentas, el primer paso ha podido dejar escapar.

Se recomienda escoger un limpiador suave e hidratante, que la piel pueda tolerar mejor. Deben evitarse aquellos limpiadores faciales que puedan alterar la barrera hidrolipídica cutánea.

El agua micelar, por ejemplo, se puede convertir en un buen producto para el segundo paso de la doble limpieza facial, ya que es capaz de limpiar la piel, de forma suave pero efectiva, sin necesidad de aclarado, a la vez que hidrata, purifica, regula y alisa.

Para aplicarlo, basta con empapar muy bien una esponja o bolita de algodón y pasarlo a lo largo de toda la piel del rostro, dejando actuar durante algunos segundos.

En caso de que hayas optado por un agua micelar que venga en un envase con formato spray (el de Nezeni Cosmetics me encanta) puedes optar por aplicarlo directamente sobre el rostro, eliminándolo luego con la ayuda de una bolita de algodón.

Si tienes la piel con cierta tendencia a la producción de acné, puedes completar esta rutina de limpieza facial con la aplicación de un exfoliante facial una a dos veces por semana. Y es que exfoliar tu piel te ayudará de forma muy positiva a la hora de cerrar los poros, quedando más suave y clara.

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¿Cuáles son los beneficios que ofrece la doble limpieza facial?

La doble limpieza facial ofrece muchísimos beneficios para la piel, ya que ayuda a limpiar la dermis de manera efectiva y completa. Pero lo hace con delicadeza, respetando la epidermis y sus posibles necesidades y sensibilidades.

Durante el proceso, la piel se limpia e hidrata, por lo que prepara la epidermis perfectamente para volverla más receptiva al resto de productos que forman parte de la rutina, de manera que todos estos productos pueden penetrar más profundamente, y hacer su papel mucho mejor.

Además, la doble limpieza facial también tiene la ventaja de ser apta para cualquier tipo de piel, lo que incluye pieles mixtas o grasas, y también pieles muy sensibles.

Eso sí, para pieles afectadas por acné, es necesario vigilar lo que se conoce como índice de comedogenicidad de los diferentes aceites vegetales usados para evitar la aparición de granos. En este caso, es preferible optar por un aceite no comedogénico, lo que significa que no obstruirá los poros.

¿Y si tienes una piel muy reactiva? Sería preferible escoger un aceite desmaquillante adaptado a pieles sensibles. En estos casos, por ejemplo, el aceite de coco es una buena opción, ya que, además de nutrir e hidratar, ayudará a evitar el riesgo de agresión o irritación.

¿Te ha gustado nuestro artículo Descubre: La doble limpieza facial para cuidar tu piel? No te olvides que es preferible limpiar la piel siempre muy bien antes de proceder con el resto de la rutina.