Seguro que la pregunta ¿agua micelar o tónico? ha rondado por tu cabeza en algunas ocasiones, sin saber cuál es la mejor elección, pero no te preocupes porque no eres la única.

En efecto, se trata de una duda muy habitual, con más ahínco en las personas que todavía no tienen del todo claro para qué sirven ambos cosméticos y cuáles son sus diferencias principales.

Durante el día el rostro acumula suciedad, contaminación del ambiente, restos del maquillaje, sebo y a saber qué más impurezas que desconocemos, y por la noche expulsa hacia el exterior lo que se ha adherido en el interior.

Por eso es esencial mantener una rutina de limpieza de la tez cada mañana y cada noche para lucir una piel saludable, lo más joven posible y espléndida.

De lo contrario, los poros se obstruyen, la dermis cutánea envejece prematuramente y los tratamientos del cuidado del cutis permanecen en la superficie exterior del tejido celular facial por no poder penetrar hasta las capas internas.

No quieres que eso suceda, ¿verdad? Pues ha llegado la hora de adquirir tu limpiador ideal para impedir tales consecuencias.

Pero ¿cuál de los dos elegir? Actualmente el agua micelar ha ido ganando terreno en lo que se refiere a popularidad debido a sus increíbles prestaciones, sin embargo, el tónico facial sigue siendo el indispensable favorito de muchos kits de aseo dados sus excelentes resultados.

Llegados a este punto, lo mejor es que te ponga al día sobre los dos productos para que la tarea de escoger no sea tan difícil. ¡Sigue leyendo para conocerlos al detalle!

Descubre las diferencias entre ambos cosméticos

Hoy en día existen un sinfín de productos en el mercado que aseguran desmaquillar y limpiar la cara dejándola impoluta, provocando irremediablemente ciertos titubeos a la hora de encontrar el más efectivo.

La indecisión entre el agua micelar y el tónico facial se incluye en este mar de dudas. Te suena la pregunta ¿cuál es mejor para mi cutis?

Lo primero que deberás saber antes de lanzarte a por uno de ellos, es la utilización que deseas darle al limpiador en cuestión.

Una de las formas más factibles es conocer las características de los dos productos:

Propiedades del agua micelar

El agua micelar se ha puesto muy de moda en la actualidad gracias a sus beneficios, a pesar de ser un cosmético que inventaron los parisinos en el año 1913.

Se trata de un desmaquillante facial que ha sido elaborado mediante agua y micelas, siendo estas últimas las aliadas perfectas para suprimir el maquillaje y todo tipo de impurezas de la tez.

Las micelas son unas moléculas en forma de diminutas gotas de aceite suspendidas en agua blanda, que su labor principal es la de atraer los residuos y la suciedad hacia sí, del mismo modo que un imán, para refrescar el rostro y dejarlo completamente limpio.

No obstante, las bondades de este líquido con micelas van más allá, ya que limpia en intensidad la piel del cutis, con extrema suavidad y sin irritar, ni tampoco deja la típica sensación de tirantez que dejan otras clases de limpiadores.

Hay un abanico muy amplio de ingredientes que se pueden añadir en su formulación para maximizar sus efectos, como los aceites esenciales, los minerales, las vitaminas, el venerado colágeno y muchos más.

¿Cuál es su función?

A consecuencia de su éxito, hay quiénes lo consideran un “todo en uno” a raíz de poseer muchas finalidades diversas.

Ha sido diseñado para limpiar el rostro en profundidad, eliminar los restos del maquillaje y proporcionar la cúspide de la hidratación, todo junto.

Pero su principal uso es liquidar la grasa sobrante de la cara, los pigmentos más resistentes y los deshechos.

Estamos hablando de un desmaquillante que se encarga de higienizar hasta en las capas más hondas de la dermis facial, dando carpetazo hasta el último indicio de maquillaje, inclusive el de larga duración o de acción waterprooff.

Es el sustitutivo ideal de todo tipo de desmaquillantes, incluidos los creados para limpiar la delicada zona de los ojos ¡Es genial!

Modo de utilización

Una de las virtudes más notorias del agua micelar es que puedes sacarle mucho provecho porque puedes usarla para bastantes objetivos.

Uno de ellos es realizar una doble limpieza facial, pues podrás limpiar tu cara por la mañana y durante el día podrás refrescarla, sin olvidar desmaquillarla eficientemente.

Su aplicación es muy fácil y los pasos a seguir son muy básicos.

  • Lo primero que deberás hacer es impregnar un disco de algodón con la sustancia y deslizarlo suavemente por toda la superficie de la tez, el cuello y el escote.
  • Una vez aprecies el algodón demasiado sucio, lo idóneo es cambiarlo por otro nuevo y repetir la acción para cerciorarte de limpiar correctamente el cutis. Así te quedas más tranquila de haber eliminado cualquier tipo de impureza, impidiendo que los poros puedan taponarse.
  • Si deseas un aseo de la cara más profundo, te aconsejo emplear primero un desmaquillante y seguidamente finalizar con el agua micelar, o al revés.
  • Se recomienda proceder con la limpieza dos veces al día, siendo lo más habitual una por la mañana y otra por la noche.
  • No requiere enjuagarse.

Aquí tienes una receta para que hagas tu propia versión en casa.

Propiedades del tónico facial

tonico

Por su parte, el tónico facial es un líquido en cuya composición incluye el agua, en conjunto con otros compuestos que se encargan de nutrir, mimar y cuidar la epidermis.

La glicerina, los antioxidantes y los exfoliantes son algunos de los elementos más destacados de la fórmula.

Antiguamente elaboraban las composiciones con ingredientes secantes (como el alcohol) o elementos irritantes que dejaban una cara reseca y tirante.

Por suerte, ahora ya no se usan tales agentes tan perjudiciales y se han cambiado por otros que hidratan y nutren, dejando una sensación placentera y grata en el rostro.

Si tienes dudas con algún tónico, puedes asegurarte de que está exento de alcohol u otras sustancias agresivas para las células cutáneas en el INCI que suele estar presente en el envase del producto.

¿Cuál es su utilidad?

Por si no lo sabías, el tónico es un imprescindible dentro de las rutinas diarias de higiene facial de muchas personas porque tonifica el cutis en intensidad.

La función prioritaria de este ítem es la de aportar hidratación al rostro, destaponar los poros poniendo fin a las células muertas que se van añadiendo a diario y equilibrar el pH de la dermis.

Sus beneficios no se limitan ahí, ya que también se ocupa de mantener a raya el exceso de grasa y en coordinación con un desmaquillante (como el agua micelar) es capaz de retirar totalmente los deshechos o los depósitos de pintura que han resistido en la piel.

Modo de aplicación

Lo más común es emplear el tónico como paso previo a la crema hidratante, sérum o cualquier otro tratamiento similar que queramos aplicar.

Es por eso por lo que se emplea tras el desmaquillante, una vez hemos limpiado y retirado el maquillaje de la cara.

Después de la limpieza facial, es usual que el rostro quede desnivelado y la utilización del tónico es una manera muy útil de regular el equilibrio de la piel para dejarla lista antes de proseguir con otros productos de cosmética.

Su modo de empleo es muy simple, basta con pasar un disco de algodón empapado con el líquido por todas las áreas del rostro, sin olvidar el cuello y el escote, justo después del desmaquillante.

Como el agua micelar, no necesita aclararse.

Agua micelar o tónico ¿Qué es mejor?

Ahora que ya hemos analizado las particularidades de cada cosmético, ¿todavía no te decides?

Para orientarte un poco, te voy a recordar que lo primordial es saber primero la finalidad que quieres conseguir con cada uno.

O lo que es lo mismo y, en resumidas cuentas, dejando a un lado sus prestaciones únicas, la función principal del agua micelar es limpiar exhaustivamente el cutis.

En cuanto a higienizar, el tónico está considerado no tan eficaz en comparación, pero mediante sus activos, tonifica al máximo, hidrata en profundidad, unifica el tono y suaviza la textura de la cara.

Por lo tanto, los dos productos son diferentes entre sí y ninguno puede llegar a sustituir en su totalidad al otro.

Dicho esto, lo más acertado es no tener que elegir, sino usarlos a la vez en las rutinas cuotidianas del cuidado de la dermis facial.

Combinando ambos cosméticos, no sólo aprovecharás los nutrientes que cada uno brinda en todo su esplendor, sino que certificas un aseo íntegro de la epidermis y la revitalizas para que se mantenga siempre en óptimas condiciones.

El resultado es una cara de aspecto inmejorable, potencialmente hidratada, nutrida y preparada para continuar cuidándola con los tratamientos posteriores.

Creo que ahora ya lo tienes tan claro como yo: el secreto es aplicar primero la versátil agua micelar y después rematar la jugada con el valioso tónico… ¡Así de sencillo!