Si tienes problemas de atopia, seguro que estás temiendo la llegada del frío. En especial en tus extremidades, que es la zona más delicada y expuesta. Para evitar las molestias, vengo a explicarte qué es la dermatitis en manos y cómo puedes tratarla.

Encima, este año a los factores de riesgo habituales, tenemos que sumarle el uso constante de geles hidroalcohólicos. Aunque sean necesarios para evitar riesgos mayores (¡y no debes dejar de usarlos!), no dejan de ser muy abrasivos con nuestra delicada dermis.

Por todo ello, este invierno más que nunca, conviene que te cuides y que tomes una serie de medidas de precaución. Solo de esta forma lograrás evitar caer en ese terrible círculo vicioso de picores, rascado e inflamación.

Te suena, ¿verdad? Pero no te preocupes, que existe una salida, y alcanzar la calma y la suavidad epidérmica que tanto deseas no está tan lejos como pueda parecer.

Toma buena nota, que voy a compartir contigo mis mejores consejos.

Piel atópica: todo lo que tienes que saber

La única manera de enfrentarte a un problema de este cariz, es conocer primero los motivos por los que se genera.

Solo si tienes claro por qué se produce, cómo se genera y cuáles son sus principales síntomas, podrás darte cuenta a tiempo de lo que sucede y empezar a actuar desde el comienzo.

Eso es precisamente lo que vamos a estudiar en este apartado, en el que vengo a resolver las principales dudas que solemos tener en relación a esta condición, desde por qué se generan los picores, cuál es la causa de que afecte más a las manos y qué elementos acentúan el problema.

¿Qué es exactamente la dermatitis?

La piel atópica es una afección que surge debido a que nuestra dermis tiene un nivel de sensibilidad más alto de lo habitual. Es decir, que, como consecuencia, queda muy expuesta a todos los factores, tanto externos como internos.

El nivel de susceptibilidad elevado surge debido a la escasez de cerámidas que se encuentran en la composición de sus lípidos intercelulares. Este compuesto es clave, ya que impide la sequedad de los tejidos cutáneos y, a su vez, se ocupa de darle cohesión a las células de la dermis.

El resultado de esta carencia es que se genera una comezón debido a la falta de humedad. Esto origina el prurito, que a su vez da lugar a la sequedad cutánea, también denominada como xerosis.

Al mismo tiempo, la irritación da lugar a la aparición de unos terribles picores, que nos llevan inevitablemente al rascado.

manos dermatitis

Un gesto, en apariencia inocente, que solo consigue dañar todavía más las capas de la piel al romperlas e, incluso, hacer que se inflame y hasta que se genere posteriormente una infección.

Como consecuencia, comienza una reacción en cadena que da lugar a un eterno ciclo de molestias, rascado y deterioro del que resulta muy complicado salir.

Vamos, que conviene que evites dentro de lo posible rascarte, porque aunque al principio produzca calma, las consecuencias son mucho peores. Pero sí, lo sé, es prácticamente pedir un imposible, ya que resulta complicado resistirse a ese alivio inmediato.

Por desgracia, la piel atópica es una condición crónica, de manera que no podremos eliminarla para siempre. Es un problema que puede volver a surgir en cualquier momento, de modo que conviene que siempre tomes las precauciones adecuadas.

¿Por qué motivo afecta tanto a las manos?

Una vez aclarado qué es la piel atópica a nivel general, ha llegado el momento de explicar las razones por la que tiene especial incidencia en nuestras manos.

Para empezar, seguro que hay uno de los motivos que ya te imaginas: es una parte del cuerpo que está constantemente expuesta a los factores externos.

Salvo cuando llevamos guantes -que no suele ser lo habitual-, siempre está a merced de las temperaturas extremas, la contaminación o el polvo, entre otros muchos elementos. A esto, claro, hay que sumar los constantes lavados de manos en estos momentos de pandemia.

Este hecho, unido a que la piel de esta área es mucho más fina que la de otras zonas del cuerpo, hace que los eczemas que se producen en ella sean bastante más virulentos y, además, frecuentes.

¿Cuáles son sus principales síntomas?

Como ya he dicho, la sequedad y la irritación son los principales síntomas que apreciaremos. Así que, en cuanto te notes las manos con una falta de humedad, ve tomando medidas de precaución antes de que el problema vaya a más.

Después, se suele apreciar descamación, rojez y hasta un envejecimiento prematuro, que hacen que nuestras manos se vean muy desmejoradas y en mal estado, incluso a simple vista.

En casos más extremos, las grietas pueden llegar a sangrar y, al mismo tiempo, se pueden generar pequeñas ampollas, denominadas vejigas, que están rellenas de un líquido.

Además, no hay que olvidar que es muy molesto por lo mucho que pica y lo doloroso que resulta todo este proceso, que al final acaba siendo el principal inconveniente.

Respecto a los eczemas, los podemos englobar en dos tipos fundamentales:

  • Los alérgicos, solo los desarrollan quienes se han sensibilizado a determinadas sustancias.
  • Los irritativos, se generan por una exposición directa, concreta y normalmente puntual a ciertas sustancias.

Estos últimos son los más frecuentes, ya que están relacionados tanto con los factores externos como con los internos, entre ellos el estado anímico, que influye directamente en cómo se encuentra nuestra piel.

Por su parte, los primeros suelen requerir que te realices pruebas de alergia, ya que solo así podrás establecer con certeza el origen del problema y establecer un tratamiento -como suele ser el consumo de antihistamínicos- que te ayude a frenar sus síntomas.

Siempre que tus picores o molestias cutáneas vengan acompañadas de moqueo constante, problemas de respiración, conjuntivitis o congestión nasal, lo mejor es que le consultes a tu médico de cabecera.

¿Qué factores influyen en este problema?

Al tratarse de un problema crónico, la dermatitis atópica suele estar muy relacionada con la herencia genética. Por tanto, es muy difícil controlar este factor, ya que no podemos elegir en esta lotería familiar.

Eso sí, ten en cuenta que, si hay casos anteriores en tus progenitores biológicos, lo más posible es que tú también lo padezcas en algún momento de tu vida.

Más allá de esto, otro elemento complicado de controlar es nuestro estado anímico, que juega un papel directo en el estado de la piel, incluso más de lo que podamos pensar.

Al final, el factor emocional puede hacer que se generen esos picores. Por eso suele aparecer en situaciones de especial agobio o en etapas en las que nos encontremos muy estresadas.

frio

Junto a este elemento, son muy importantes los factores externos (fundamentalmente, agentes físicos y químicos) y los internos (cuestiones de la composición celular, como una falta de humedad o una escasa presencia de ácidos grasos esenciales en el organismo).

Del mismo modo, podemos dividir los desencadenantes de la afección en dos grandes grupos, relacionados directamente con el tipo de eczemas que producen en nuestras manos y que acabamos de ver.

Así, nos topamos con las sustancias irritantes -que generan enrojecimiento, picor y ardor, los síntomas tradicionales de la dermatitis- y los alérgenos, cuyos síntomas se aprecian más a través de erupciones.

Soluciones para prevenir y combatir la dermatitis atópica en manos

Después de haber visto en profundidad los motivos que desencadenan la dermatitis, así como los principales factores que influyen en ella, ha llegado al fin el momento de repasar las mejores alternativas para acabar con las molestias.

Por mucho que hayamos dicho que se trata de una enfermedad crónica y, por tanto, ni va a desaparecer milagrosamente ni llegará un punto en tu vida en que no vuelva a aparecer, sí que hay métodos eficaces de reducir al mínimo su presencia.

Dicho esto, ten en mente que hay dos grandes grupos: los remedios de prevención, que evitan que surja la irritación y el picor en un primer momento; y los tratamientos directos, que proporcionan alivio instantáneo y reducen el eczema.

No hay nada mejor que una buena prevención

Antes de ponernos a tratar las irritaciones en sí mismas, es vital que tengamos en cuenta las maneras más eficaces que tenemos a nuestra disposición de evitar que se produzcan dichos problemas en un primer lugar.

De entrada, conviene que tengas claro si tus problemas son de origen alérgico o no, ya que en función de esto, tendrás que evitar ciertas plantas o alimentos en caso de que te produzcan alteraciones de la piel u otras reacciones.

Además, como el principal problema es la sequedad, será vital que mantengas una correcta hidratación. Bebe mucha agua a diario (¡las infusiones también valen!) y lleva siempre un termo encima, que te recuerde que debes pegarle un sorbo de vez en cuando.

Después, el siguiente inconveniente es caer en el rascado. Para reducir los daños que genera, córtate las uñas para que no desgarren tanto la dermis e, incluso, usa esparadrapos en ellas por la noche para evitar crearte heridas mientras duermes.

A su vez, evita en la medida de lo posible entrar en contacto con ciertos productos químicos, que resultan especialmente agresivos con la piel. Es el caso de los disolventes, la lejía y hasta de algunos detergentes.

De hecho, siempre que te vayas a poner a limpiar e incluso a fregar, conviene que uses unos guantes adecuados que te aislen lo suficiente, para prevenir que te caiga alguna gota en las manos, sobre todo si ya las tienes irritadas previamente.

Tampoco conviene que utilices geles, limpiadores, maquillaje o cualquier otro producto de higiene o cosmética que contenga compuestos irritantes, parabenos, alcoholes o un exceso de conservantes. Cuanto más naturales sean sus formulaciones, mejor que mejor.

En esta línea, no abuses de las colonias y nunca te las eches demasiado cerca de las manos. Si aplicas unas gotitas en las muñecas, que sea más bien cerca del antebrazo.

Otro consejo habitual es que evitemos la limpieza excesiva, ya que un uso constante de jabones acaba causando que la dermis se reseque, irrite y agriete. Por desgracia, esta pauta ha quedado obsoleta en los tiempos víricos que estamos viviendo.

Como ahora mismo la higiene de manos es vital para evitar contagiarnos de coronavirus, es más importante que nunca que te centres en los tratamientos especializados para restaurar y recuperar la dermis. Eso, precisamente, es lo que vamos a ver a continuación.

Alivio y cuidado inmediato: confía en la cosmética profesional

tratamiento cosmetico piel atopica

Si lo que necesitas es calmar los picores, buscar alivio frente a las molestias y, al mismo tiempo, hacer que tu piel se recupere rápido, lo que debes hacer es acudir a la cosmética profesional.

Estos productos han sido especialmente diseñados por profesionales para reducir los síntomas de la dermatitis atópica, permitiendo que tus manos recobren la hidratación perdida y vuelvan a estar sanas y bonitas.

Para ello, se sirven de unas fórmulas seleccionadas con cuidado para ofrecerte los mejores resultados.

Este elemento precisamente será el factor clave en el que deberás fijarte antes de lanzarte a comprar.

Como en el caso de los productos de higiene, tendrás que buscar aquellas composiciones a base de compuestos naturales y evitar los elementos potencialmente dañinos o excesivamente abrasivos, como puede ser también la fragancia.

Entre los ingredientes beneficiosos está el ácido hialurónico (un poderoso humectante), los antioxidantes como las vitaminas E y A (evitan la sequedad), plantas como el aloe vera (con múltiples propiedades curativas) y los emolientes, como es el caso de la glicerina.

Después, es interesante que te fijes en otros elementos, como es la textura. Aquellas más líquidas se absorben mejor, pero penetran menos en profundidad, por lo que son adecuadas para llevarlas siempre encima en el bolso y aplicarlas cuando haga falta.

En cuanto a las pomadas, su apariencia de ungüento está relacionada con su mayor contenido en grasas.

Esto hace que la nutrición que ofrece sea mucho más grande, pero también que resulten más densas y que su aplicación sea menos cómoda.

Por último, nos topamos con aceites naturales, los más ligeros de todos y, por esto mismo, los más fáciles de extender. Sin embargo, su acción es más superficial.

Por ello, los considero buenos complementos para el cuidado cutáneo, pero insuficientes como tratamiento en sí mismo.

Cómo usar la crema:

Optes por una opción o por otra, es vital para conseguir grandes resultados que seas constante en su uso. Solo si aplicas el tratamiento a diario lograrás que sus efectos sean notables y, sobre todo, duraderos en el tiempo.

Lo recomendable es que la utilices un mínimo de dos veces al día, una por la mañana temprano y otra por la noche, cuando vayas a acostarte, ya que así se mantendrá la zona nutrida durante prácticamente las 24h.

Sin embargo, como ya sabemos que los lavados continuos son abrasivos y que el frío también causa estragos, no dudes en aplicarla en cuanto notes las manos algo secas o una ligera molestia. Al no existir contraindicaciones o posibles efectos adversos, no habrá ningún peligro.

Eso sí, ten en cuenta que para que sea realmente eficaz, debes aplicarla sobre las manos previamente limpias, para que no acabes arrastrando la suciedad por todo el dorso.

Que la extiendas justo después del lavado tiene otra ventaja, y es que al estar todavía la dermis ligeramente húmeda, el contenido penetrará mejor, actuando de esta forma desde las capas más profundas.

A la hora de extenderla, debes extraer una pequeña cantidad y ayudarte de tus yemas para que abarque más superficie.

Intenta ejercer una ligera presión y realizar movimientos circulares, pues esto reactiva la circulación sanguínea y favorece su asimilación.

Por último, mi consejo personal es que lleves siempre un bote encima, sobre todo ahora que llega el frío. Ten en cuenta esto a la hora de elegir el envase, para que no pese demasiado o sea muy incómodo.

Busca un envase con dispensador (así es más higiénico y evitamos el desperdicio), que tenga cierre hermético y que sea opaco, de manera que el contenido quede bien protegido frente a los factores externos.

Apuesta por el DIY: crea tus remedios naturales caseros

aguacate

Si ahora que entre el frío y la pandemia te sobra tiempo en casa, o simplemente si te apetece iniciarte en el mundo de los cosméticos hechos por ti misma, aquí encontrarás algunas pautas útiles para iniciarte.

En poco tiempo y con un puñado de compuestos, puedes conseguir grandes soluciones para reducir las molestias y las rojeces. Además, al controlar todo el proceso, sabrás exactamente cuáles son los ingredientes que lleva y no te llevarás sorpresas desagradables luego.

Una de las soluciones más famosas por su sencillez consiste en cultivar una planta de aloe vera (algo que, además, es relativamente sencillo) y emplear el gel que se forma en sus hojas para aplicarlo directamente sobre las zonas afectadas.

Siguiendo con las soluciones cutáneas, puedes crear sencillas mascarillas curativas. Por ejemplo, si mezclas un aguacate triturado con una cucharadita de aceite de almendras o de flor de lavanda, conseguirás una solución muy nutritiva que actúa en poco tiempo.

Coge la pasta obtenida, que tendrás que extenderla por tus manos y dejarla actuar durante al menos 15 minutos. Después solo tienes que aclarar con abundante agua tibia y disfrutar de los resultados.

Una alternativa menos densa consiste en trocear un pepino y, o aplicarlo directamente en rodajitas sobre la piel durante unos minutos, o mezclarlo con una infusión templada de caléndula y una cucharada pequeña de avena, para que espese.

Precisamente la avena tiene multitud de propiedades que calman el picor y ayudan a la recuperación cutánea. Con ella puedes hacer grandes ungüentos si la combinas con vinagre de manzana, malva, tomillo y hasta yogur natural.

El método de empleo suele ser el mismo en todos los casos. Mi recomendación es que, antes de extender la crema casera, la metas un ratito en la nevera, ya que el frescor aporta más sensación de alivio y ayuda a reactivar el flujo sanguíneo.

Otra opción es apostar por la ingesta de determinados compuestos, que permiten frenar la aparición de irritaciones desde el interior del organismo.

Por ejemplo, la bardana nos ayuda a eliminar toxinas, mientras que la alfalfa mejora el estado de la dermis gracias a su elevado contenido en minerales y vitaminas.

Por su parte, la cúrcuma ayuda a la depuración hepática y la fumaria estimula la eliminación de la histamina, una sustancia que libera el cuerpo en exceso (al leer ciertos estímulos como peligrosos) y que es la culpable directa de la inflamación.

De esta forma, puedes aprovechar todos los beneficios de la naturaleza y duplicar el cuidado que reciben tus manos.

Sin embargo, en lo personal considero que, en los casos de dermatitis atópica, siempre es esencial complementar estos tratamientos con el uso de cosméticos profesionales.

Cuida tu entorno: otras pautas a tener en cuenta

guantes

Para cerrar, quiero ofrecerte otros consejos que seguro que te serán de utilidad, pues te permitirán ser más consciente de los elementos que influyen en la aparición de los síntomas de la dermatitis y en las pautas que puedes seguir para frenarlos.

Además, no son demasiado difíciles de seguir y encima son útiles de cara a frenar las molestias de todo el cuerpo, no solo de las manos, por lo que podrás sacarles mucho partido.

Haber hecho un repaso a los principales factores de riesgos que dan lugar a la xerosis y los eczemas, nos ayuda a saber cuáles son aquellos elementos a los que debemos evitar exponernos.

Por ejemplo, conviene que vayas siempre preparada para las temperaturas extremas y que, ahora que está más cerca el invierno, no dudes en ponerte unos guantes abrigados para proteger tus manos cuando sea necesario.

En esta línea, usa prendas que transpiren bien (ya que la sudoración excesiva causa también irritación) y apuesta por la ropa con tejidos de algodón frente a las fibras sintéticas o la lana.

Tampoco abuses de los suavizantes cuando vayas a lavarlas, sobre todo de aquellos con compuestos dañinos, ni te des baños muy largos o con el agua demasiado caliente. Es preferible que en ellos no incluyas esponjas o cepillos, ya que podrían ser demasiado agresivos para tu cuerpo.

A su vez, evita pasar demasiado tiempo en lugares con una alta concentración de humo, ya sea este procedente del tráfico o del tabaco, o en zonas con mucha acumulación de polvo o polen, en especial si tienes alergia.

Respecto a tu entorno frecuente, no te olvides de ventilar y barrer tu casa a diario, para evitar que se concentren ácaros en ella y para hacer que mejore la calidad del aire.

En esta línea, evita las alfombras, las moquetas u objetos como los ventiladores o los purificadores de aire, ya que se dedican a repartir el polvo por toda la estancia, y eso no es bueno.

En relación a tus hábitos de vida, apuesta por una dieta variada, por dormir las horas necesarias y por evitar las situaciones de estrés.

En general, conviene también que evites las sustancias perjudiciales, como lo es también el alcohol, el azúcar o los alimentos ultraprocesados.

Sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo, así que mi recomendación es que dispongas de herramientas que te permitan controlar el agobio, como las infusiones relajantes, los ejercicios de respiración, la meditación o la ayuda de un profesional.

Al mismo tiempo, el ejercicio es muy beneficioso porque genera endorfinas y permite mantener el organismo sano, algo que también repercute de manera directa en la situación de tu dermis.

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Con todo lo que hemos visto, creo que ya tienes toda la información necesaria para poder hacer frente al invierno sin que tus manos sufran más de la cuenta por el camino.

Ten un poco de paciencia al principio, ya que es normal que te llegue a costar aplicar todas estas pautas. Lo bueno es que, al final, sin ninguna duda merece la pena seguirlas.

De todas formas, ya sea para curar o para prevenir, lo mejor que puedes hacer es comprar un buen cosmético profesional y utilizarlo a diario. Así, tu dermis volverá a recuperar la nutrición y el brillo perdidos.

Ya sabes, aunque la dermatitis atópica de manos sea muy molesta, ya has descubierto qué es y cómo conviene tratarla, por lo que estás preparada de sobra para evitar que los terribles picores condicionen tu día a día.