Aunque escoger el sérum facial puede ser difícil, no hay duda que es un producto con muchísimos beneficios, pero para ello es necesario aplicarlo correctamente. Para ayudarte, no te pierdas la forma infalible de aplicar el sérum facial.

Si deseamos disfrutar de una piel lo más saludable y sana posible, es necesario seguir una determinada rutina que nos ayude a proporcionarle todo lo que necesita. Aunque es cierto que tener y mostrar una tez radiante a veces requiere un poco de trabajo.

Ya sea al despertarnos o al acostarnos, la piel no tiene en realidad demasiadas necesidades. Por la mañana, por ejemplo, sería tremendamente aconsejable favorecer siempre tanto el frescor como la suavidad, lo que ayudarán positivamente a la hora de despertar la piel.

Además, a la hora de activar la circulación sanguínea, los expertos aconsejan realizar un rápido masaje en el rostro, lo que ayudará de forma positiva a la hora de conseguir que los productos de cuidado penetren mejor, y eliminar los signos de cansancio.

Finalmente, una vez que la piel está despierta, es necesario hidratarla para protegerla de las distintas agresiones que acabará sufriendo durante el día.

Mientras que, por la noche, la limpieza se convierte en uno de los pasos más importantes. Dado que la piel se regenera durante la noche, es de vital importancia deshacerse del maquillaje y la suciedad acumulada a lo largo de la jornada.

Como la epidermis es muchísimo más permeable durante la noche, también es el momento de calmar y tratar la piel, especialmente si usamos tratamientos específicos.

Por este motivo, es uno de los productos imprescindibles de cualquier rutina de belleza adecuadamente bien elaborada, aunque algunos dermatólogos y expertos en belleza no lo consideren tan esencial como otras opciones, como podría ser el caso del tónico o la crema hidratante.

Sea como fuere, no hay duda que nos encontramos ante una opción completa e indiscutible cuando empezamos a descubrir sus diferentes beneficios sobre la piel. Y es aquí cuando nos preguntamos por qué no es una opción casi tan obligatoria como la hidratante. Pero vayamos paso a paso.

Pero hay un producto que, desde hace algunos años, está empezando a gozar de cierta popularidad, y que no deberíamos menospreciar nunca (todo ello a pesar de que, todavía hoy, algunos dermatólogos pueden no considerarlo tan indispensable como otros productos que también forman parte de la rutina).

Es el caso del sérum facial, un producto al que deberíamos dar una oportunidad, ya que consiste en un líquido, de textura fluida, realmente concentrado en principios activos cuando lo comparamos con el resto de cuidados habituales, por lo que brinda una mayor eficacia.

También se caracteriza por tener una textura ultrafina, lo que le permite penetrar mejor y de forma mucho más sencilla en las distintas capas de la piel, actuando sobre necesidades particulares: arrugas, hidratación, firmeza y luminosidad de la piel, entre otros.

Así, al estar optimizada su textura para atravesar las distintas capas de la epidermis, la piel carecería de confort si únicamente la hidratamos.

Grasa o muy acuosa, la fórmula de un sérum es, en primer lugar, rica en ingredientes que favorecen la hidratación, como la glicerina, el ácido hialurónico o la urea.

Y, por supuesto, también nos encontramos con los aceites vegetales que, en función de su composición en ácidos grasos esenciales y vitaminas, juegan un papel muy importante como ingredientes activos nutritivos.

Además, no contiene filtros solares y / o agentes oclusivos, y debe penetrar en la epidermis para proporcionar su delicada dosis de principios activos, de forma que su aplicación correcta es imprescindible a la hora de garantizar sus beneficios.

Esto implica no solo aplicarla adecuadamente y de forma correcta, incidiendo en su absorción por parte de la dermis. También es muy importante escoger el momento de la rutina más recomendado y oportuno.

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¿En qué momento de la rutina de cuidado de la piel debemos incluir el sérum?

Ante la proliferación de gestos y productos de belleza, es normal que muchas mujeres se pregunten cuál es el procedimiento correcto a seguir a la hora de aplicar sus cuidados por la mañana.

La limpieza facial se convierte casi sin dudarlo en uno de los primeros pasos, lo que no solo incluye limpiar la piel en sí, sino desmaquillarse el rostro si te has aplicado maquillaje antes de salir de casa.

Esto es muy importante, no solo porque garantizará el éxito de la rutina, y favorecerá la eficacia y absorción del resto de productos que se apliquen después. Sino porque un maquillaje mal eliminado puede taponar los poros, causando acné y otros problemas asociados.

En el caso del sérum, debemos recordar que debe aplicarse siempre entre el tónico facial y la crema de cuidado. El tónico va justo después de la limpieza, y es una opción útil para reforzar las cualidades del limpiador, y retirar finalmente aquellas impurezas que no hayan podido desaparecer del todo.

Además, ayuda a preparar la piel, haciéndola más receptiva, de forma que puede aprovecharse mucho mejor de la altísima concentración de ingredientes activos que posee el sérum.

Por tanto, recuérdalo siempre: el sérum debe aplicarse entre la loción tónica y la crema hidratante o de cuidado (lo que vaya primero, ya que siempre es posible aplicarse la crema de cuidado y luego acabar con una hidratante).

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¿Cómo aplicarte el sérum facial para disfrutar de todos sus beneficios?

Una vez hemos limpiado y humedecido la piel con la loción tónica, es cuando le llega el turno a nuestro producto favorito: el tónico facial. Aunque los pasos a seguir suelen ser siempre los mismos, recuerda que es importante leer atentamente las instrucciones de tu sérum en particular.

Esto se debe a que, por ejemplo, algunos sueros faciales pueden tener instrucciones específicas para ti, ya que podría depender de tu tipo de piel o de los problemas que desees cubrir y tratar con él.

Por lo general, cuando se trata de sérums faciales, menos es más. Eso sí, la cantidad que necesites puede variar en función de tu tipo de piel y del producto en particular que tengas.

Sea como fuere, la cantidad estándar suelen ser dos gotas o una cantidad equivalente a dos granos de arroz. En caso de que venga en un envase con gotero, puedes usar entre 3 a 4 gotas.

Recuerda que deseas solo la cantidad suficiente como para cubrir ligeramente la cara y el cuello. Y bastará con una pequeñísima cantidad de producto, porque los sérums faciales tienden a ser muy poderosos, con altas concentraciones de ingredientes activos.

Cómo usar un suero facial

En caso de que sea la primera vez que lo vas a usar, no olvides que es importante utilizar lo que se conoce como la prueba del parche, que implica aplicar una pequeña cantidad del producto a probar en una zona no visible del cuerpo, y esperar al menos 48 horas para comprobar si han surgido o no reacciones. En caso de que la piel se encuentre perfectamente, significará que lo podrás usar sin problemas.

A la hora de aplicar tu sérum puedes hacerlo de dos formas distintas. Una forma es aplicarlo con la punta de los dedos. Para ello, utiliza las yemas de los dedos para aplicar con suavidad el sérum en el rostro y el cuello, y luego toca con suavidad para alisar el sérum.

Debes evitar tensar la piel y frotar demasiado, dejando que el producto se absorba solo una vez lo hemos aplicado y alisado a lo largo de las áreas del rostro que deseas tratar.

El otro método es ayudarte de las palmas de las manos. Para ello, ponte 3 o 4 gotas de sérum en una de las manos, frota con suavidad para calentarlo y activar el sérum.

Seguidamente, presiona con suavidad la tez con las manos y aplícate el sérum con palmaditas hacia la parte exterior y superior del rostro. No te olvides del cuello y el escote.

Algunos expertos aconsejan ahora esperar al menos 5 minutos para que el producto se pueda absorber por completo. Mientras que, otros, simplemente aconsejan esperar unos instantes a que penetre en la piel.

Sea como fuere, recordar que los sueros faciales de calidad, adecuadamente formulados, tienden a absorberse muy rápido, desapareciendo por completo en la cara y el cuello, pero dejando la dermis suave y fresca.

No obstante, si el sérum te deja un residuo aceitoso o pegajoso, es probable que no esté haciendo su trabajo de forma efectiva.

No olvides que, una vez aplicado el sérum, es conveniente continuar con tu crema hidratante favorita. Esto es muy importante, ya que, aunque los sueros contienen agentes hidratantes y humectantes, no están destinados a reemplazar la crema hidratante de día y de noche. Al contrario, son un complemento.

Si después de leer La forma infalible de aplicar el serum facial te animas a probar uno, recuerda escoger aquellas opciones adecuadas en función de tu tipo y necesidades de piel.