Seguro que has escuchado su nombre millones de veces: agua micelar. Pero ¿sabes realmente qué es? Hoy te explico todo lo que necesitas saber sobre este cosmético.

Pues a poco que indagues sobre cosmética, leerás acerca de las bondades de un producto que se ha convertido en un imprescindible en la industria del cuidado facial.

No es para menos, pues incorporar el agua micelar a la rutina sirve para limpiar el rostro en profundidad, y encima sin dañarlo, pues actúa con suavidad.

Además, esta solución acuosa cuenta con otras muchas ventajas que son igualmente interesantes.

Porque, más allá de acabar con las impurezas y tener un precio muy asequible, es apta para prácticamente todas las pieles (¡incluso aquellas más sensibles!), motivo por el que se ha alzado con el estatus que tiene en la actualidad.

A pesar de todo, es normal que tengas dudas sobre el agua micelar y su modo de empleo.

Si quieres saber qué es exactamente, cómo funciona y qué debes tener en cuenta antes de hacerte con una, en este artículo pienso explicarte todo a fondo de manera sencilla, para que comprendas su manera de actuar y sepas la mejora forma de aplicarla para aprovechar todas sus ventajas.

Todo lo que debes saber de entrada sobre el agua micelar

Lo primero que hay que tener en cuenta es qué es exactamente este cosmético. Es decir, cuáles son sus componentes y cómo actúa sobre las capas de nuestra dermis gracias a ellos.

En este caso es muy sencillo porque, a pesar de que cada producto en el mercado tendrá una formulación distinta, el ingrediente base en todos es el mismo: las micelas.

Efectivamente, son las que dan nombre a este agua.

Se trata de unas moléculas capaces de atraer la suciedad que se haya acumulado en el rostro a lo largo del día para luego aislarla y, finalmente, librarse de ella, ya que consigue transportarlas fuera de la tez o incluso disolverlas por completo.

Por tanto, actúa como emulsionante y encima lo hace con mucho cuidado de no dañar la piel, lo que la convierte en apta para todo el mundo, independientemente de problemas de dermatitis, de alergia o de exceso de sebo.

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En cuanto a su aspecto, es muy líquido y transparente, de manera que la textura final es muy ligera.

Es más, su consistencia en general es realmente muy parecida a la del agua normal y corriente.

Esto se debe a que es otro de sus compuestos esenciales y es una clara señal de lo suave que es su formulación.

A su vez, gracias a esta combinación de elementos, es un producto que se absorbe rápidamente, sin dejar grasa o una sensación pegajosa (al menos por norma general, luego esto dependerá mucho de la marca), ni tampoco irritar o secar en exceso la dermis.

Por tanto, su uso nos ofrece una limpieza en profundidad que acaba con la obstrucción de los poros, reduce la presencia de acné, hidrata y consigue dejar el cutis bien limpio, suave y repleto de luminosidad.

eliminar maquillaje

Entonces… ¿Es recomendable para cualquier tipo de piel?

Por norma general, el mundo de la cosmética es tan amplio que suele haber productos especialmente diseñados para necesidades muy concretas, de modo que es extraño encontrar uno que abarque todos los tipos de pieles.

Sin embargo, si hay uno que puede englobarse en esta última categoría, esa es el agua micelar.

Como hemos visto, tanto su fórmula a base de agua como sus principios activos hacen que tenga una alta tolerancia dérmica.

Además, como suelen haber sido testados dermatológicamente y de manera habitual no suelen incluir ni parabenos, ni irritantes ni restos de alcohol, por lo que no debería ocasionar molestias ni generar efectos adversos.

Del mismo modo, su suave método de actuación lo convierte ideal para pieles sensibles, ya que consigue una gran limpieza sin ser agresiva con ellas o aumentar su sequedad.

A su vez, las nutre y aporta una buena hidratación, que ayudará a devolverles el buen aspecto y la elasticidad necesaria para que se recupere.

Por el lado contrario, si tienes tendencia grasa, tampoco debes preocuparte, pues al no tener bases oleicas no fomentará la presencia de sebo.

Y, como actúa limpiando los poros, frenará la presencia de granitos en vez de acentuarlos. Además, tras su uso no quedan brillos ni una molesta sensación pegajosa, como ocurre con otros productos.

Por tanto, no debes tener miedo de darle una oportunidad. En este caso, si tiene tan buenas críticas y todo el mundo recomienda su uso, es por algo.

Además, como es muy asequible, podrás probarla sin que sufra tu bolsillo por el camino.

Eso sí, tienes que aplicarla correctamente para notar mejores resultados. Pero tranquila, que te voy a explicar cómo.

La mejor manera de aplicarla para aprovechar sus beneficios

como aplicar agua micelar

Es cierto que usar un agua micelar es realmente sencillo, de hecho esa es otra de sus múltiples ventajas.

Pero, por mucho que no esconda demasiado misterio, hay una serie de pautas que conviene tener en cuenta, porque solo de esta manera potenciarás más sus cualidades, obteniendo así mejores resultados.

Lo primero, lo de siempre: recoge bien tu melena, prestando especial atención al flequillo, para evitar que los pelillos sueltos se interpongan en el camino del producto y acaben mojados y pegajosos.

Con esto listo, solo tienes que extraer una pequeña cantidad, la suficiente para empapar un disco desmaquillante o un trozo de algodón sin que se deshaga.

Cuando lo tengas, úsalo para dar pequeños golpecitos en tu tez.

Haz que se sean similares a masajes con ligeros movimientos circulares y, sobre todo, ten cuidado de no arrastrarlo o de realizar demasiada presión sobre el rostro, pues esto podría ser contraproducente.

Lo recomendable es que comiences por la frente y desde allí llegues hasta la barbilla, pasando entre medios por el contorno de los ojos, los párpados (incluyendo pestañas) y los labios.

De esta manera eliminarás sin problema cualquier resto de maquillaje.

Por último, limpia también el cuello, que es una zona importante a la que solemos dejar más de lado. Con esto, ya habrías terminado.

Ahora solo tienes que esperar unos segunditos para que acabe de absorberse (incluso puedes utilizar un paño y darle toquecitos para agilizar el proceso), y ya proceder con el resto de tu rutina facial.

Precisamente este detalle enlaza con el siguiente apartado: la frecuencia de uso. Como ya sabrás, la constancia en el mundo de la cosmética es esencial para lograr los mejores resultados.

Y en este caso tampoco es una excepción. Por eso, lo ideal es aplicar el agua micelar a diario, sin excepción.

Es más, lo recomendable es usarla por las mañanas recién levantada, antes de usar la crema hidratante y de maquillarte para salir, para dejar tu rostro listo para afrontar la jornada.

Y otra por la noche, para eliminar la suciedad que se haya ido acumulando a lo largo del día, para dejar que la piel respire y pueda descansar mientras duermes.

Dicho esto, si notas que tienes demasiado sebo, quieres eliminar el maquillaje antes o notas el rostro sucio, no hay ningún problema por usarla más veces.

Al fin y al cabo, no te va a dañar el cutis, por lo que no debes preocuparte por eso.

En resumen, esto es lo esencial

Mi consejo es que leas los ingredientes y especificaciones de cada producto antes de comprarlo, pero también que no dudes en darle una oportunidad a un cosmético cuya eficacia ha sido demostrada de sobra.

Al fin y al cabo, su método de empleo es tan sencillo y cómodo, su precio tan económico y sus efectos tan increíbles, que merece la pena.

Por tanto, si buscas acabar con las impurezas, nutrir tu dermis y conseguir que vuelva a brillar con luz propia, solo tienes que aplicar a diario sobre ella el agua micelar de tu elección, ¡y disfrutar luego de los resultados!

Espero que este breve pero intenso repaso te haya servido para entender mejor qué es el agua micelar, cómo utilizarla y todos los motivos por los que conviene incluirla en la rutina.